De regreso a octubre: Lenin en Paraguay

De regreso a octubre: Lenin en Paraguay
Vladimir Ilyich Lenin (1870 - 1924), dando un discurso en Moscú. Foto: Keystone/Getty Images.

Por Camilo Gauto.

El “genio bolchevique”[1] lo llaman algunos, el “Maquiavelo Rojo”[2] le dicen otros, pero ¿qué representó Lenin para el Siglo XX? Hay una historia que cuenta que Lenin en su estancia en Suiza compartió correspondencia y estadía con el ex Presidente del Paraguay, Eligio Ayala. Esa histórica correspondencia nunca se encontró, ¿será que habría algo interesante en ella? Seguramente, pero lo que se sabe es que nunca más aparecieron esas cartas.

¿A qué viene esto de hablar de Lenin en Paraguay? ¿Tiene vigencia hablar de un revolucionario ruso que fue el dirigente principal de aquel proceso de 1917? ¿Por qué hablar desde Paraguay? ¿Cuál es el hilo conductor de esta historia? Podemos arriesgar y decir que es la vigencia de un sistema que ha ido profundizando su proceso de mundialización hasta convertirse indiscutiblemente en lo hegemónico a nivel mundial. Sí, hablamos del capitalismo. Ese sistema que fracasó en su intento (si es que se puede hablar de intento) de mejorar la vida de la gente.

Las cifras y los datos son elocuentes. La concentración de la riqueza ha llegado a puntos inimaginables, hasta el propio Piketty en su libro El Capital en el Siglo XXI habla acerca de esto. Para ser más claros, ocho multimillonarios tienen más dinero que la mitad de la población mundial[3]. Esto implica que la desigualdad estructural del sistema capitalista mundial se ha profundizado.

De estos datos, que se pueden encontrar en la CEPAL, en los informes de OXFAM, en estudios de centros de investigación latinoamericanos, se recoge una cuestión preocupante: Latinoamérica es la región más desigual del mundo. De nuestra región, el país con mayor índice de concentración de tierra es el Paraguay (índice Gini). A la vez, nuestro país tiene más pobres y, entre ellos, 630.000 niños aproximadamente. Son datos oficiales del Gobierno de Cartes (ver Encuesta Permanente de Hogares, de la Dirección General de Estadística, Encuestas y Censos).[4]

Entonces, ¿es necesario hablar de Lenin en Paraguay? Por supuesto. Un país azotado por la pobreza, la miseria y los bajos niveles de vida necesita ser sacudido, esto resulta impostergable. Pero no a todos les va mal en Paraguay: los negocios de la soja, del ganado, de la construcción crecen, así como sus beneficios. Todo esto con la facilidad y ayuda del Estado, porque el Estado no es el amigo de todos; a algunos les sirve mejor, a otros les ofrece las cárceles, la represión y el abandono.

Que no exista un “mi derecho empieza donde termina el tuyo”, sino un “nuestros derechos pueden caminar juntos”.

Según el profesor Jaime Osorio “en la tesis leninista, los eslabones débiles de la cadena imperialista se ubican en particular en la periferia del sistema o, mejor dicho, en el mundo dependiente, y no el campo del mundo imperial”[5]. El Siglo XX trajo múltiples ejemplos, uno de ellos se dio en Rusia, bajo la conducción política de los bolcheviques. En el siglo XXI la tarea no se trata de interpretar esos procesos, sino de actualizarlos, en el amplio sentido de la palabra.

¿Y de qué sirve una revolución? Debería servir para mejorar las condiciones de vida de la gente, desarrollar una sociedad con patrones inclusivos de reproducción, que nuestros derechos sean coincidentes y complementarios. Que no exista un “mi derecho empieza donde termina el tuyo”, sino un “nuestros derechos pueden caminar juntos”, esto implica pensar la libertad positivamente, no negativamente como lo hace la filosofía “liberal”, poniendo muros y murallas donde existen personas.

Por eso un cambio social de raíz, estructural y que ponga de cabeza el orden social vigente tiene que pensarse también en términos de subjetividades. Construir un nuevo sentido común donde se transformen esos valores en un sentido opuesto, en un sentido positivo y colectivo. Que no se utilice más la palabra libertad para oprimir, explotar y destrozar todo lo que se pone en el camino.

Analizando las revoluciones y los cambios sociales a nivel mundial, probablemente no exista ni llegue un “acontecimiento único” que ponga de pie a los oprimidos y explotados de nuestro país frente a aquellos que impiden nuestro desarrollo como seres humanos. Habría que pensar, junto a Lenin, pero sobre todo con la gente que la pasa mal como cambiar la realidad y este orden injusto para las mayorías sociales.

A 100 años de aquel proceso revolucionario en Rusia, hay varias cuestiones que pensar, analizar, estudiar y practicar. Una lectura y actualización de los clásicos es necesaria: Marx, Engels, Lenin, Rosa Luxemburgo, Gramsci han dejado miles y miles de páginas de estudios rigurosos acerca de diversos temas. Inclusive hay escritos que aún no han sido traducidos en los famosos “escritos escogidos” de estos autores. Porque ganar un país siempre implica formarse y trabajar para conducirlo, porque con este Nuevo Rumbo solo se vislumbran fatigas y penurias. Tomar las riendas del presente y del futuro, de eso es lo que se trata.


[1] https://www.youtube.com/watch?v=4GWMsU3Cqmo

[2] Kohan, Néstor. Marx en su Tercer Mundo. Hacia un socialismo no colonizado. Fundación Editorial El Perro y la rana, 2009

[3] http://www.bbc.com/mundo/noticias-38632955

[4] http://www.abc.com.py/nacionales/aumenta-pobreza-en-paraguay-1604219.html

[5] Osorio, Jaime. Teoría marxista de la dependencia: historia, fundamentos, debates y contribuciones. Universidad Nacional de General Sarmiento, 2016

Escrito por
Periódico hecho por estudiantes de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales - Universidad Nacional de Asunción.

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