Internas al rojo vivo en la ANR, ¿se acerca el invierno para la oposición?

Internas al rojo vivo en la ANR, ¿se acerca el invierno para la oposición?

Por Camilo Gauto.

A medida que se acercan las elecciones presidenciales del 2018, crece la efervescencia en el entorno de la Asociación Nacional Republicana (ANR). Abortado el proyecto de la enmienda que hubiera permitido la candidatura nuevamente de Horacio Cartes, varios perfiles suenan y comienza el largo camino para suceder en el trono al presidente del “usen y abusen del Paraguay”. La oposición observa inquieta y desconcertada la posibilidad de una “alternativa” viable.

Cenizas quedaron del proyecto de enmienda que hubiera permitido la candidatura de Horacio Cartes (ANR), Fernando Lugo (FG) y Nicanor Duarte Frutos (ANR); las consecuencias de esa crisis de orden político fueron la división –irreconciliable quizás– de la oposición, el debilitamiento de la figura de Fernando Lugo, el fortalecimiento del cartismo y la reaparición como actor político clave del PLRA.

Mientras en las filas de la oposición aún no sanan las heridas, el cartismo en la ANR emprende una nueva carrera para continuar con su modelo de país, no sin antes enfrentarse al tradicionalismo colorado representado hoy por Mario Abdo Benítez y una facción colorada denominada “progresista”, encabezada por el ex presidente Nicanor Duarte Frutos, quien encarna un discurso y una fórmula populista. El candidato del cartismo y el proyecto neoliberal sería el actual Ministro de Hacienda Santiago Peña, quien fuera catalogado como “el candidato del endeudamiento y representante del proyecto empresarial” por Nicanor Duarte Frutos luego de una reunión de acercamiento que tuvo con Mario Abdo Benítez.

Foto: ABC Color

Foto: ABC Color

Está claro que si la oposición no logra sanar de inmediato esas heridas que dejó la crisis de orden político de la enmienda, no podrá hacerle frente al aparato en alza de la ANR, el cual luego de 5 años en la “llanura” volvió mucho más afianzado y envalentonado. Pero la ANR como partido político hegemónico sufrió una mutación para regenerarse: de ser un partido oligárquico con rasgos tradicionales y prebendarios, pero a la vez con una retórica muy anclada en lo nacional-popular (claro ejemplo de este sector son Juan Carlos Galaverna y Nicanor Duarte Frutos, como así también Mario Abdo Benítez), pasa a ser de la mano de Horacio Cartes y su entorno un partido modernizante, mucho más elitista, orientado al mundo de las finanzas y el trabajo-emprendedor, sin despegarse, claro, de sus raíces oligárquicas. Las internas definirán hacia dónde camina la ANR, y por ende el Paraguay.

A pesar de esta distinción (que a veces se presenta difusa, porque probablemente lo sea) entre tradicionalistas y modernizantes (o neoliberales) ambos sectores comparten una matriz común: el autoritarismo. Ambos son enemigos de la democracia. El proyecto neoliberal trajo consigo la militarización del norte del país, la represión en su máxima expresión (lo que hasta hace poco se vivía solo en el interior, un 31 de marzo lo sintió Asunción), la continua persecución a docentes, trabajadores, militantes sociales y cualquier ciudadano que manifieste una discrepancia con el orden actual. Sumados a la represión nos encontramos con el alto índice de endeudamiento, la concentración de medios de comunicación, la Ley de Alianza Público-Privada, la Ley de Responsabilidad Fiscal y otros instrumentos jurídico-políticos que son el reflejo de una sociedad desmantelada, donde la democracia se halla secuestrada en manos de una elite económico-política que tiene como prioridad el agronegocio, la ganadería, el mundo de las finanzas, el narcotráfico, el contrabando, el juego de las licitaciones y otros negocios rentables.

Frente al proyecto neoliberal, la disidencia colorada, encabezada por Mario Abdo Benítez –hijo del ex secretario privado de Alfredo Stroessner, del mismo nombre–, se presenta como la alternativa al “modelo cartista” y como “colorado de cuna”, alguien que pueda ser “la voz de las bases partidarias”. “Marito”, quien fue disidencia durante gran parte del gobierno de Horacio Cartes, rememora en una entrevista a UH la relación de Stroessner con su padre… “el general contaba con el apoyo mayoritario del pueblo, a pesar de que murió en el exilio de manera injusta […] Con 16 años en el exilio se merecía volver al país […] Mi padre y un amigo mío fueron a ver al general casi un año antes de su muerte. Stroessner abrazó a papá, lagrimeando se despidió de él y le dijo gracias por todo. Mi padre era tan leal al general que le dijo a mi amigo que nunca, ni siquiera a mí, contara que Stroessner había lagrimeado.” En varias ocasiones el actual senador demostró su afinidad hacia lo que fue el régimen de Stroessner[1] [2] [3], del que obviamente fue beneficiado: “Yo estaba en EEUU cuando sucedió el golpe” declaraba Marito en la misma entrevista. Sobre sus inicios en la política partidaria en una entrevista a Radio Ñandutí declaró que empezó “en política en el año 92 en el movimiento Reconciliación Colorada, donde la mayoría de los amigos de mi papá militaban”. ¿Qué se puede esperar? La victoria de Marito en el 2018 podría representar un retroceso feroz en el imaginario colectivo y en la frágil memoria histórica.

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Fuente: ABC Color

Las internas de la ANR pondrán probablemente frente a frente a un hijo de la dictadura stronista –con todos los privilegios que ello implica– y a un hijo de las finanzas, del neoliberalismo y del Fondo Monetario Internacional (FMI). Marito, quien pretende renovar el tradicionalismo colorado tiene la difícil tarea de competir contra el dinero del proyecto de Cartes. Santiago Peña, quien fue contratado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en el 2009, en Washington DC, EE. UU., permaneció como Economista responsable por países de África hasta el año 2012. Máster en Administración Pública de la Universidad de Columbia (NY, EEUU), es un hombre formado en la ortodoxia neoliberal y las recetas económicas que han llevado al desastre a varios países del mundo, en especial en Latinoamérica y Europa[4] [5]. Peña, “el Príncipe de la Deuda y la Privatización”, apunta a consolidar el proyecto antipopular cartista, con el expreso apoyo de organismos internacionales como el Banco Mundial. En la ocasión de la primera APP había manifestado lo siguiente: “Queremos construir un Paraguay donde el capital privado debe sentirse cómodo, hay reglas claras y garantías para la inversión privada”, todo esto mientras generaciones futuras se verán obligadas a pagar con el sudor de su trabajo la deuda legada por el Señor Ministro. El capital privado está cómodo; la gente común, desesperanzada y los jóvenes, sin una perspectiva de futuro posible.

Frente a este escenario, donde probablemente se opte entre una opción autoritaria rancia y el “uso y abuso del Paraguay”: ¿Qué le queda a la oposición? Efraín Alegre por parte del PLRA no goza de la aceptación ciudadana luego de haber participado del golpe parlamentario del 2012, sumado a la nebulosa ideológica que encarna, ya que se presenta como alternativa, pero en realidad defiende el modelo neoliberal –realizó acercamientos con la embajada norteamericana–. El Frente Guasu (FG), al no poder presentar a Fernando Lugo como candidato, ve limitadas sus chances presidenciables para el 2018, al igual que Avanza País (AP) de la mano de Mario Ferreiro, quien no descartó ser el candidato de la oposición, pero que tendrá la dificultad de sacar del camino a Efraín Alegre, un obstinado político.

Mario Abdo (h) y Nicanor Duarte Frutos. Foto: @conciertofm891

Mario Abdo (h) y Nicanor Duarte Frutos. Foto: @conciertofm891

El oficialismo y la disidencia colorada, pese a las enormes contradicciones en cuanto a la democracia, han podido renovar el discurso, la imagen y las figuras potenciales para el 2018, como así también cuadros medios para el futuro político nacional. La ANR tuvo la capacidad de regenerarse y mostrar un rostro “moderno” que la podría catapultar a la continuidad en el ejercicio del poder. Probablemente el ganador de las internas coloradas (más aún si es Santiago Peña) tendrá el visto bueno del poder mediático y de la “opinión internacional”. Así como Macron en Francia, “el Príncipe de la Deuda y la Privatización” podría convertirse en un joven presidente al servicio de las finanzas y el poder económico.

Y para el pueblo, ¿qué queda? Si no hay una respuesta contundente y rápida, es decir, un proyecto colectivo emancipador que pueda levantar las banderas y reivindicaciones de las grandes mayorías sociales, tengan por seguro que el invierno está cerca.

[1] http://www.780am.com.py/marito-no-se-puede-negar-la-historia-el-stronismo-hizo-grandes-obras/

[2] https://vivapy.wordpress.com/2015/10/25/la-democracia-de-mario-abdo/

[3] http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/los-hijos-de-la-dictadura-stronista-1506868.html

[4] http://www.vnavarro.org/?p=13781

[5] http://www.vnavarro.org/?p=14070

Escrito por
Periódico hecho por estudiantes de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales - Universidad Nacional de Asunción.

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