Becas, ¿premio o ayuda?

Becas, ¿premio o ayuda?

Editorial


EDITORIAL. Con la reciente publicación de la lista de beneficiados con las becas de grado del Rectorado en las redes sociales se ha avivado nuevamente el debate, la indignación, las ocasionales acusaciones y defensas por parte de las personas beneficiadas con tales ayudas y las que consideraban injustas las concesiones de estas.

En nuestra casa de estudios es común y corriente observar y hasta conocer que las becas de postgrado -como en una ocasión anterior- y de grado -como ahora en los recientes días- suelen  ser concedidas a dirigentes, novias, aliados, amigos, etc., donde la prebenda, la corrupción, el clientelismo quedan en evidencia en su máxima expresión y alevosía.

Es imperativo realizar la diferenciación entre la exoneración de matrícula –asignadas por la Facultad- por promedio académico de las becas de grado y postgrado –asignadas con fondos del Rectorado-.

Las primeras son concedidas a estudiantes con promedio relativamente elevado, en este caso se trata de un premio al empeño, sin importar la situación socio económica en la que se encuentre el mismo pudiendo ser beneficiado por ende, alguno con grandes dificultades para pagar los pasajes en ómnibus para transladarse a la Universidad o la hija del mismo Horacio Cartes.

Las segundas en cambio, deben ser concedidas a estudiantes que además de promedio académico se encuentren en una situación económica precaria, excluyendo por ende a quienes posean recursos para las necesidades que implique estudiar, cumpliendo con una finalidad de garantizar el acceso a la Educación, conforme a lo consagrado en el Art. 80 de nuestra Carta Magna: DE LOS FONDOS PARA BECAS Y AYUDAS: “La Ley preverá la constitución de las becas y ayudas, con el objeto de facilitar la formación intelectual, científica, técnica o artística de las personas, de preferencia de las que carezcan de recursos”.

Hasta aquí la aclaratoria. Escuchamos en los últimos días desde replicas como “Soy de clase media y cumplí todos los trámites pertinentes” o los “no soy millonario” o el famosísimo “cuando pedí no tenía trabajo” ¿Eso responde a la irregularidad de las asignaciones? ¿La falta de transparencia resta legitimidad en la asignación? ¿Quiénes controlaron los procesos de verificación socio-económica?

Viendo los datos públicos transparentados por la Ley de Transparencia se evidencia sin necesidad de emitir juicio alguno que aproximadamente el 90% de las becas van destinadas a dirigentes, amigos, candidatos, ex candidatos, novias, operadores y todo tipo de personaje que forma parte de una rosca corrompida que opera impunemente en la facultad a consecuencia de años de impunidad.

Saliendo de este plano nos encontramos con compañeros que con suerte alcanzan pagar 2.400Gs., ya que no tenemos boleto universitario, para pagar un ómnibus y llegar a la facultad. Vemos jóvenes sacrificados que vienen y van con menos de lo justo para nutrirse bien, padres y madres que dejan a sus hijos durante el día, compañeros que viven en Guarambaré, Capiatá, San Lorenzo, Mariano Roque Alonso y otras ciudades alejadas que implican horas de viaje diario. Sumemos a esto que la mayoría se encuentra trabajando más de 8Hs. en el sector privado para luego la mayor parte del escaso sueldo que perciben ser destinados a sus estudios.

Por otro lado nos encontramos con funcionarios públicos de medio tiempo como también con planilleros y operadores, que además de percibir millones de guaraníes en forma mensual, tiene la caradurez e hipocresía de solicitar y centralizar dichas becas de insolvencia. ¿Acaso el Centro de Estudiantes no tiene una responsabilidad reglamentada a través de la Secretaría de Bienestar Estudiantil de tramitar el acceso a las becas para los asociados? Mejor no decir nada, estar al frente de la secretaría y ser beneficiada por una lo justifica todo, y si se cuestiona simplemente decimos que porque “se esfuerza” lo merece. ¿Y los demás no se esfuerzan? ¿Acaso no vemos lo que pasa?

¡Prendamos la luz! Deberíamos avergonzarnos por tener entre la clase dirigencial, administradores de lo ajeno, este tipo de personas corrompidas por tremendos anti-valores que atentan contra la construcción de Paraguay más justo, y más vergüenza debería darnos tener compañeros entre nosotros mismos que maquillan a estos sátrapas violadores de los principios republicanos que rigen nuestra sociedad.

Sabemos que hay excepciones, compañeros que desinteresadamente ayudan a otros a terminar su carrera de la mejor manera posible por lo cual de ninguna manera seria justo meterlos en la bolsa de la tierna podredumbre evidenciada por los datos que son públicos.

Por eso es imperativo que toda la comunidad universitaria, estudiantes, profesores y egresados, dejemos de ser cómplices de este minúsculo grupo que atenta contra los sueños de todos, que dejemos de una vez de consentir y callar ante robos como estos, que dejemos de ser lo que gran parte de la clase dirigencial y de la clase política paraguaya corrompida quiere que seamos. Dejemos de ir a la UNA para sentarnos 6 años y tener un cartoncito con el cual ejercer en Sajonia, no se trata solo de eso, sino de velar por el prestigio integral de nuestras instituciones…

Somos agentes del cambio, somos el futuro, el presente y la herencia de nuestro pasado, que nos enseña los errores y nos obliga a no volver a cometerlos.

Escrito por
Periódico hecho por estudiantes de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales - Universidad Nacional de Asunción.

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