¿Es por el Decano o por la Democracia?

¿Es por el Decano o por la Democracia?
Estudiantes de Filo UCA en protesta la semana pasada. Foto: Facebook de FiloUCA Unida. Retocada digitalmente.

Por Orlando Aguirre. Twitter: @orlyaguirre

No hay nada más bello que el alboroto. La toma de la Sede Central de la Universidad Católica por parte del estudiantado de la Facultad de Filosofía y Ciencias Humanas a raíz de la destitución arbitraria de su Decano deja al descubierto la lucha permanente entre fuerzas democráticas y posiciones autoritarias que se vuelven a retomar de manera más agresiva en los tiempos actuales. 

Si la realidad social y política paraguaya se describe como un reporte meteorológico sería así: Vientos (de faltas de acuerdos) variables, precipitaciones (de autoritarismo) y ocasionales tormentas (de descontento social en estudiantes, campesinos y campesinas) eléctricas.

Al ya prolongado descontento del campesinado paraguayo –que tiene a la clase media asuncena sumamente estresada porque se “viola” su derecho a transitar libremente por su ciudad– se sumó el descontento de la comunidad universitaria de la Facultad de Filosofía y Ciencias Humanas de la Universidad Católica “Nuestra Señora de la Asunción” a raíz de la autoritaria decisión de su rector, el Presbítero Narciso Velázquez, de destituir al decano de la mencionada facultad –José Antonio Galeano– por acogerse a los beneficios jubilatorios.

Bien, más allá de los hechos concretos y de los comportamientos autoritarios, es preciso mirar el fondo del vaso de carrulím, ahí donde están la ruda y las semillas de limón.

Es conocido el tufo autoritario del coloradismo, que recibe colaboraciones de la Iglesia Católica paraguaya, teniendo al obispo Edmundo Valenzuela (abierto operador político del presidente Cartes) como principal referente. La Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP), en los últimos años, no se ha jactado de tener una mirada contemporánea a los tiempos que se vive tal y como lo tiene el actual Papa. Ha sido todo lo contrario: ha compartido posiciones que la colocan más del lado del fantasma de Stroessner que de sus antecesores como el obispo del pectoral bien ubicado como lo fue el Monseñor Ismael Rolón.

La destitución del Profesor José Antonio Galeano no es más que una prueba del giro estratégico que la cúpula eclesial colorada le quiere dar a la Facultad de Filosofía de la UCA, uno de los semilleros en la década del setenta del Movimiento Independiente (MI) y que es junto con otras altas casas de estudios de la UNA un sitio con alta carga histórica.

Cartes, al que hemos subestimado, entiende mucho mejor de los simbolismos que todas las fuerzas políticas y juega con ellos: a) Compró los votos del senado para modificar la Ley de Defensa Nacional (2013); b) Compró la lealtad del congreso para aprobar la Ley de la Alianza Público Privada (2013); c) Hizo loas a Stroessner en cuanto acto público e inauguración apareció; d) Forzó hasta las últimas consecuencias una fraudulenta enmienda constitucional para poder ser reelecto atropellando el local partidario de su archienemigo político histórico, el PLRA, y asesinando a un dirigente político dentro de su sede (2017); e) La detención arbitraria de un dirigente político del PLRA bajo acusaciones no probadas sobre instigación a la violencia en las manifestaciones anti-enmienda del 31 de marzo (2017)…

Aunque esté muy alejada del juego político macro, en política nada es casual, todo tiene un por qué. No podemos determinar la mano (in)visible de Cartes, pero sí podemos ver claramente la faja morada del obispo Valenzuela, que pretende tener una Universidad Católica sumisa bajo su alba oscura. Es su manera de que “las ovejas vuelvan a escuchar la voz del pastor”. De igual manera, este “giro epistemológico” que la cúpula de la CEP le quiere dar a la UCA favorece a la gran pelea que está dando Cartes en la cancha grande de la política: una universidad que no piensa y que no investiga no es universidad, es un grupo de focas con toga que con la pose de ilustrados justifican todo el salvajismo del entorno. O algo peor: son académicos con lentes de alta gama y pose griega que desacreditan la realidad social con fórmulas algebraicas que analizan el sistema de partidos y la conformación de los escaños como objetos vacíos, sin personas y sin otros actores de interés sobre el poder como el fin real de la política.

Toda la Doctrina Social de la Iglesia (que seguro duerme en algún baño de la CEP porque los obispos la han desechado) sostiene que la institución eclesial acompañará al pueblo de Dios denunciando las injusticias del sistema y que propiciará los espacios para que la justicia social sea la base de las instituciones. La Iglesia paraguaya, en lugar de ser ese actor dinamizador y articulador del pueblo de Dios, se ha puesto del lado de los poderosos, de los narcotraficantes y de los opresores. Ha sido pusilánime con el reclamo campesino y ahora cambian la sotana por el uniforme y la cachiporra con actitudes autoritarias.

Es por esta razón que no se trata solo del Decano y su reposición, se trata de una magnífica oportunidad para que en lo micro las y los estudiantes practiquen de manera real la democracia y articulen, primero dentro de su espacio y luego con otros sectores, estrategias válidas para detener el vendaval autoritario empresarial que azota la región. Si esto no se cumple, y si la toma solo se concentra en el aspecto minúsculo del asunto, se desaprovechará una gran oportunidad de debate y reflexión sobre la realidad democrática.

Al cerrar las puertas del edificio de la universidad, tal y como fue con #UNANoTeCalles, se deben abrir las ventanas de la articulación y de la generación de un proyecto político que sea común y no mezquino hacia un solo sector. Es urgente que todos los estamentos internos de la universidad (y las demás universidades) aprovechen la condición nacida nuevamente en el combativo sótano de la UCA para afianzar un plan de lucha que tenga por objetivo la detención de la oleada autoritaria colorada, tal y como lo hicieron nuestros formadores y formadoras.

Escrito por
Periódico hecho por estudiantes de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales - Universidad Nacional de Asunción.

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