Siete ideas que la dictadura dejó en nuestras mentes

Siete ideas que la dictadura dejó en nuestras mentes

Por Joaquín Sostoa.

Conocemos muy bien la historia de los miles de asesinatos, desapariciones, violaciones y torturas que fueron cometidos por el régimen stronista, conocemos de la vida clandestina y los exilios, y todos los hechos concretos que han ocurrido, pero ¿fue eso lo único que nos dejó el stronismo?

Se puede calificar, en ciertos aspectos, a la actual sociedad paraguaya como hija del dictador Alfredo Stroessner. El stronismo aún sigue con nosotros, la transición a la democracia política es todavía un desafío. El sentido común del paraguayo tiene muchos rasgos obtenidos durante el régimen militar, que hoy en día obstaculizan hasta lo que  se podría llamar una democracia procedimental.

La Revolución francesa tuvo dos hijos; el liberalismo y el socialismo. Estos ideales eran los vientos de cambio, sentados a la izquierda jacobinos en la Asamblea Constitucional, a favor de la república y un sufragio universal. Estos definitivamente proponían una distribución del poder político, al contrario de los que querían conservar el status quo, los girondinos  ubicados a la derecha, que impugnaban por un sistema monárquico parlamentario y un voto no universal. No hay muchas diferencias entre estos últimos y el principe paraguayo. El fascismo realmente representa un vestigio trasnochado que añora periodos feudales y mercantilistas donde existía un rey por mandato divino. “Dios, patria y familia”, o la más clara manifestación del asesinato del soberano por un absoluto.

Cuando el poder se concentra, solo es ciudadano y portador de derecho un grupo minúsculo. En este caso, un monarca. El fascismo tiene la necesidad de que el hombre este sometido a un poder heterónomo,  de que sea súbdito y no ciudadano. No quiere que este sea participe ni haga oír su voz, el hombre debe dedicarse a obedecer. Solo la figura externa (superior) al común domina. Esta figura llegó recargada al siglo XX con una tergiversación de la teoría darwinista, tratando de mantener un sistema económico en crisis.

El Partido Colorado, o príncipe, entendió la dinámica y la aplicó al pie de la letra. Pero la fuerza no es fuerza sin legitimación, y este logró obtener la legitimidad en el sentido rousseauniano. “El más fuerte no es nunca bastante fuerte para ser siempre el señor, si no transforma su fuerza en derecho y la obediencia en deber”. No se puede gobernar solo a través de las armas. Es tanto así, que la conducta del paraguayo se ha fundido y fue tomando la forma de su gobierno, para sobrevivir. Es por eso que hoy en día nos caracterizamos por tener escasa participación política y cultural, fruto de un gran conservadurismo y condiciones socio económicas paupérrimas. La incertidumbre sigue acechando hoy, y no puede tomarse un vuelo a Brasil mañana.

  1. La sumisión

35 años de obedecer a la autoridad y ser reprimidos[i] por todas las aristas posibles dejó un comportamiento sumiso en la sociedad. Estamos acostumbrados a obedecer, “respetar”, callar y que las decisiones las tomen otros. No nos sentimos importantes para el entorno, total “nada luego va a cambiar, siempre es lo mismo y al pedo nos vamos a meter”, frase característica nuestra. Lo anterior ocurre porque en una dictadura uno no tiene punto de participación, debe obedecer a todas las decisiones de una elite. Esta marginalización de la actividad política ciudadana baja totalmente el autoestima de los habitantes, sintiéndose menos frente a extranjeros o personas con mayor poder adquisitivo.Rescatamos la frase: “yo no me meto luego en política”.

  1. La indiferencia

Ligado al punto anterior, por la represión sistemática uno no hace oír su voz ante los hechos que ocurren a su alrededor. Uno es atado a una silla y obligado a mirar sin decir nada, porque simplemente mañana podes ser vos. Es la inseguridad social en carne viva. De esta manera cerramos los ojos constantemente frente a los asaltos de los derechos humanos o abusos de poder, dejando impune a los culpables. No hacemos nada, o muy poco, frente a las injusticias sociales. Nos tiramos la pelota entre nosotros y no entendemos que el problema está arriba. Simplemente porque no lo pudimos hacer durante décadas.

  1. La anti-crítica

No es noticia que la dictadura luchó con fervor frente a cualquier pensamiento distinto al del Gobierno y por supuesto más contra los opositoresa este. Tampoco es noticia que la dictadura paraguaya formó parte del Plan Cóndor; programa de los Estados Unidos durante la Guerra Fría para luchar contra el surgimiento del comunismo en América Latina. Así,todos quienes fueran “sospechosos” de ser comunistas fueron encarcelados, torturados y asesinados. El Estado y el poder mediático los satanizaban y perseguían, dándoles la etiqueta de enemigos públicos de “la paz y el progreso”, de ahí que entre muchos persista la nefasta creencia de que todos los muertos en la época fueron con justa razón, plasmada en el famoso y aterrador dicho de que las víctimas “buenitas no eran seguro”.

Los síntomas se ven en el desprecio que se suele expresar hacia cualquier comportamiento crítico al poder. Si una persona hace una crítica a la política o economía es tildada de “zurda” de forma peyorativa o de “querer pelearse”. No estamos acostumbrados a debatir, a decir que algo no funciona, solo a obedecer y ser autorizados, y lastimosamente el que no lo hace puede caer en la crítica de sus iguales. Esto creó una incapacidad de cambio social, pues la negación al estado en que se vive, necesaria en los  cambios sociales, despierta en una gran cantidad de personas una reacción en contra que ayuda a mantener el orden establecido.

  1. La educación cuadrada

Stroessner no invirtió más del 1% del PIB en Educación en los 35 años de dictadura, claramente porque no le convenía gente que piense y ponga en tela de juicio sus decisiones. Exilió a gran parte de los intelectuales detractores, asimismo como prohibía los libros de otras ideologías, al mejor estilo Goebbels. Por supuesto había una clara intervención en el modelo educativo, siendo esta de suma preocupación para el gobierno por ser útil para el control social.  Hoy en día el Paraguay sigue acostumbrado a no invertir en educación. Por tanto, más allá de las propuestas pedagógicas y las innovaciones educativas planteadas en las reformas de la USAID, las mismas estaban limitadas por los controles internos, la propaganda tendiente a legitimar al régimen y el temor a la represión (Rivarola, 2000).

El sistema educativo fue un medio para promover y legitimar el modelo político. Como consecuencias de la educación stronista se pueden citar: la legitimación e interiorización del autoritarismo, el estancamiento del desarrollo científico–técnico y cultural, la asunción de una práctica profesional y social cerrada, autoritaria y antidemocrática, la pérdida de perspectiva social e histórica en la gran mayoría escolarizada y la desconexión del conocimiento con la realidad (Chamorro Lezcano, 1998).

Hubo una debacle por obstaculización de investigaciones científicas sociales. También, el sistema educativo transmitía ciertos símbolos y conceptos propagandísticos del régimen como;orden, obediencia, disciplina, jerarquía, uniformidad, mistificación de los héroes (algunas figuras históricas resignificadas desde la ideología oficial), fortaleza física y docilidad (las marchas estudiantiles), militarismo (alumno como soldado), escuela como “santuario”: sacralización, reproducción del modelo dogmático, alianza con figuras de la Iglesia Católica que representan a los valores tradicionales de la iglesia, negación de las diferencias, las cuales son consideradas “doctrinas disociantes”, ritualismos para fortalecer la ideología: los actos de colación con presencia de Stroessner, centralización del poder en la figura de Stroessner, sumisión al único líder, desarrollismo, crecimiento.

También se destacan las denuncias por parte de profesoras a sus propios alumnos por presentar comportamientos “subversivos”. Este modelo, más de adoctrinamiento que educacional, tiene muchos resultados en nuestra cultura; el autoritarismo militar, la antidemocracia, la ignorancia científica, la obediencia, el dogmatismo religioso,  el ultra conservadurismo, etc.

  1. La ventana abierta

La creencia de que la represión es igual a paz es una gran equivocación. No podemos tener paz si somos reprimidos. Quizás nosotros, los ciudadanos, no cometíamos hechos criminales, pero el Estado sí, y no aceptaba competencia. Los problemas sociales como la pobreza y la desigualdad no fueron eliminados con el terrorismo estatal, solo fueron puestos bajo la alfombra unos 35 años. Los problemas eran reprimidos, mas no solucionados. Esto proviene de una errónea concepción del actuar del hombre alejada de la realidad y mucho más cercana a una moral cristiana donde existen buenos y ma1os. Los hechos delictivos son según esta percepción obra de la “maldad” del hombre y no de sus condiciones experienciales de vida, así el sistema se concentra más en vigilar y castigar que en eliminar condiciones de pobreza y desigualdad que reproducen tales comportamientos.  El fin de la represión en la ciudad, que con el corte represor cartista está volviendo, sacó a flote todo lo que el stronismo causó y jamás estuvo cerca de solucionar. En el campo la represión nunca cesó.

  1. El autoritarismo

Obedecer a la autoridad; no juzgamos ni criticamos el poder de las autoridades, es más, pensamos que deberíamos respetarlas solo por tener un cargo superior. Esto deriva de un modelo de sociedad basado en la jerarquía social y militar, donde la desigualdad es el valor de punto de partida. El mejor ejemplo puede serel poder unipersonal de una sola figura, “el General”. El autoritarismo sigue impregnado en la mayoría de las instituciones públicas y relaciones sociales.

  1. La cultura del favor y el amiguismo

Lastimosamente moramos en un país donde no existen los derechos, solo los favores. Uno jamás obtendrá nada porque es su derecho y así lo dicta la Constitución Nacional, sino por favores de los canales de poder, es decir, cuando uno busca acceder a salud o medicamentos, por ejemplo, debe tener “amigos” para facilitar la acción o algún trámite, porque de otro modo no ocurriría. Esto empodera al Partido Colorado, son las microfuentes de poder de las que más existen, y también una de las razones por las cuales muchos terminan afiliándose a él.

Nada se consigue sin un “amigo”, el mérito y los derechos no valen nada. Vimos anteriormente al ex ministro y candidato a Presidente de la República, Santiago Peña, cayendo en estas prácticas nefastas. Esto hace que uno sea un total dependiente de esta estructura de poder y este obligado a participar de ella para vivir.

Este problema resulta de un país con escasas fuentes laborales por primar un modelo económico agroexportador, profundizado por la dictadura, que no necesita de gente para funcionar, sumada a la estructura Estado-Partido-Ejercito, donde para ser ciudadano y poseedor de derecho uno debe ser afiliado al Partido dominante. Si conseguir trabajo era difícil, la dictadura lo dificultó más.

Tomó ventaja de la necesidad laboral para hacer de la función pública una gran base social de importancia para el coloradismo. Problemas como tales pueden ocasionar que los hechos de corrupción sean el pan de cada día. La corrupción es en síntesis un abuso de poder. Si el abuso de poder era la forma en que Stroessner gobernaba; la corrupción fue el modelo de gobierno.

La dictadura dejó otros miles de problemas en la cultura, pero quería rescatar los más notables. Por supuesto dejó también hechos rotundamente materiales, como gente sin familia, desigualdad masiva, una oligarquía bien acomodada, instituciones destrozadas, un Estado frágil y bananero, una de las justicias más corruptas de la región, déficit de infraestructura, instituciones coloradizadas hasta la médula que funcionan como seccionales y muchas otras cosas.

La transición sigue siendo uno de los más importantes retos para la sociedad paraguaya. Paraguay es el único país donde el partido que fue  responsable de la dictadura siguió dominando en una transición. El tirano no cayó por actuar del pueblo, sino por un contexto desfavorable donde la represión anticomunista de parte de los Estados Unidos ya no era tan necesaria, y un empresariado nacional que ya no se acomodaba al orden de gobierno militar por presentar diferentes patrones de acumulación donde necesitaba un modelo más liberal para su expansión.

[i]El término represión no lo utilizo solo en un sentido físico, sino que también en una dirección social, cultural y política.

Escrito por
Periódico hecho por estudiantes de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales - Universidad Nacional de Asunción.

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