Acoso y abuso en Medicina UNA: conociendo a Rodríguez Andersen

Acoso y abuso en Medicina UNA: conociendo a Rodríguez Andersen
Estudiantes manifestándose con carteles durante la audiencia preliminar el día de ayer

Por Coralie Arbo.

Juan Gustavo Rodríguez Andersen es médico urólogo egresado de la Facultad de Ciencias Médicas UNA. Se desempeñó como docente en la Facultad; tanto como instructor en la materia de Urología, como en la jefatura de la cátedra de Bioestadística y Demografía. Además ocupó el cargo de Director del Departamento de Investigación de la FCM y fue miembro del Consejo Directivo en el periodo 2013-2015.

Ese es su perfil oficial. Pero si en el buscador de Google insertamos su nombre, nos arroja entre los resultados que cuenta con denuncias por acoso sexual, por abuso de poder, discriminación y persecución e incluso plagio de trabajos científicos, lo cual se ha vuelto mediático recién en los últimos 2 años. ¿Cómo es que alguien que carga con tantas denuncias y acusaciones en su contra puede permanecer impune hasta hoy?

Pedagogía del abuso

El año 2015 se caracteriza por ser el año de la “Primavera Estudiantil”. Desde las diversas unidades académicas de la UNA saltaban cada vez más denuncias contra cuestionadas autoridades que habían copado en los últimos años los órganos de gobierno. Esto animó a que alumnos y alumnas de Rodríguez Andersen decidieran hacer pública la persecución a la que estaban siendo sometidos por el docente, así como su actitud en aula: clases mal preparadas, puntajes arbitrarios en los exámenes, tratos abusivos, insultos.

Una alumna cuenta en el relato testifical que había acompañado una denuncia por acoso cómo luego de haber rendido la primera oportunidad de su examen final de Bioestadísitca en noviembre de 2014 y enterarse de su aplazo mediante un mensaje de Whatsapp del profesor, no pudo acceder a una corrección de su examen (un derecho del estudiante) para conocer el motivo de este aplazo. Aquí comenzó lo que sería un hostigamiento que duraría casi dos años: pese a haberse preparado, volvió a aplazarse en las dos siguientes oportunidades, bajo las mismas condiciones; no pudo conocer la razón de esos aplazos. Por el contrario, cuando consiguió acceder a una corrección, fue víctima de maltratos verbales por parte de Andersen, que la trataba de “burra”.

En aquella oportunidad recurrió al Consejo Directivo de la Facultad (del cual Andersen formaba parte) en busca de una solución, pero su solicitud fue ignorada. Debió recurrir a un amparo judicial y solo así, luego de haber recursado la materia y perdido un año de la carrera, pudo aprobarla en diciembre de 2015. No es la única alumna que fue perseguida. Otros han perdido hasta dos años de la carrera e incluso optado por abandonarla debido al desgaste psicológico al que fueron sometidos. Nada de esto fue resuelto aún.

#NiUNAcosoMás: el caso de Carol

El mismo año en que iniciaron estas persecuciones, en Santa Rosa del Aguaray, San Pedro, se había inaugurado la primera filial de Medicina UNA con 42 ingresantes. Carol, alumna de esa promoción, denunciaría en el 2015, animada por lo que ocurría en #UNANoTeCalles, haber sido acosada y coaccionada sexualmente por Andersen.

Como fue delegada de su curso en el 2014, era el nexo entre sus compañeros y los docentes y mantenía un constante contacto con estos. En la denuncia que formuló en el 2015 relata que, en el marco de este relacionamiento, Andersen la invitó en una oportunidad a un congreso que se desarrollaría en Asunción. Finalizado el evento, en el Hospital de Clínicas (Campus San Lorenzo de la UNA), se ofrecería a trasladarla en su automóvil, puesto que llovía y ella no conocía la ciudad.

Según prosigue el relato, él decidió darle un paseo por el campus en el automóvil. Fue en esas circunstancias en que ella afirma haber sido coaccionada sexualmente por Andersen, lo que este admitió posteriormente. Al volver a San Pedro consultó con otros docentes sobre la posibilidad de denunciar el hecho y la recomendación fue “que no le comentara de lo sucedido a nadie, mucho menos a su familia (…), puesto el Dr. Rodríguez Andersen era un hombre poderoso y nunca podría hacer nada contra él”. Así decidió callar lo ocurrido por un año y medio, hasta que finalmente se animó a realizar la denuncia.

Situación actual del caso

A más de un año de la formulación de la acusación penal, las decisiones de las autoridades judiciales dejan más preguntas que respuestas. En la audiencia preliminar iniciada el día de ayer, el fiscal acusador Julio Ortiz se allanó en la causa, es decir, retrocedió sobre la acusación a la que en un principio había dado curso, prácticamente anulando el caso. De acuerdo a los resultados de la audiencia, que continuará hoy, las abogadas Kattya González y Ma. Esther Roa, representantes de Carol, deberán decidir cómo proseguir.

Violencia machista y acoso en Paraguay

Estos casos de acoso se enmarcan en un contexto de alta violencia hacia las mujeres en el país. Además de las cifras de la violencia ya sea física o psicológica, que son preocupantes (9 de cada 10 mujeres en Paraguay sufren violencia física, emocional o de algún tipo de acuerdo a la Estadística Nacional de la Violencia Contra la Mujer), la violencia estructural da una perspectiva poco alentadora, entendida como la falta de respuesta del Estado ante estos hechos.

En cuanto al acoso en la universidad, ninguna universidad del país cuenta con medidas institucionales para sancionar estos hechos, actualmente solo se los puede llevar a lo penal. Aparte del caso de Carol, otro caso judicializado es el de la estudiante Belén contra el abogado Cristian Kriskovich, docente de la Facultad de Derecho de la Universidad Católica de Asunción y miembro del Consejo de la Magistratura. A pesar de las pruebas presentadas y de que el docente también admitió el hecho, esta denuncia fue desestimada con el argumento de que no corresponde a acoso, sino a “cortejo y galanteo”.

Por todo esto, universitarias de diversas facultades manifiestan su indignación ante la impunidad de los docentes y el desinterés de las universidades, exigiendo la implementación de protocolos contra el acoso que brinden garantías a las víctimas en sus casas de estudio y evitar que casos como el de Carol o el de Belén queden en el silencio, así como que docentes como Rodríguez Andersen sigan abusando de sus posiciones de poder acosando a sus alumnas.

Escrito por
Periódico hecho por estudiantes de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales - Universidad Nacional de Asunción.

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